He acabado el curso de Diseño Gráfico. Me toca comenzar a vivir otro capítulo de mi vida, marcado por una autogestión más acusada. Estaba ayer hablando con Maria Seco por el chat y me dijo que siguiera por el camino de en medio. Buen comentario. Tomar aire, centrarme, relajarme e ir avanzando día a día con paz. Ir andando cada día lo del día, no apelotonarme y tratar de andar mas camino del que mis fuerzas, mi capacidad y mis ganas puedan ir jalonando en un discurrir fluido y reposado. Por de pronto estoy escribiendo un relato, una especie de biografía acerca de una secretaria imaginaria, un retrato robot de lo que puede ser una mujer típica, llena de ansiedades, frustraciones y complejos, con un aspecto muy femenino según marcan los cánones... en definitiva, una mujer apocada, infeliz y acomodaticia, pero no por ello con una vida interesante o plena. A veces me pregunto cuanto de reflejo de mi propia realidad tiene esa mujer. Por un lado a mi me han potenciado mucho mi faceta intelectual y creativa, he tenido la grandísima suerte de tener todo tipo de apoyos para crecer. En eso me diferencio de la protagonista, que salvo en comprarse ropa e ir a por cremas y revistas, en nada mas entretiene sus ocios. Pero, por otro lado, la falta de sentido de su vida, su sentirse perdida en mitad de una vida que no entiende ni sabe hacia donde le puede conducir.... bueno, no me voy a poner terrible ahora, una crisis de identidad es lo mas común para tener a la mediana edad y, no se, ni que tuviera que poner una bandera en la cima del everest para sentirme realizada... hago pinturas, escribo, leo, cocino, charlo, me muevo, paseo.... bueno, no parece que esté haciendo algo así como glorioso o genial para salir en el ginness, pero artistas ha habido en todas las sociedades, y cumplimos un papel. Le doy vueltas porque estoy en la cuerda floja de sentirme una inutil. Parece que si consigues nombre y éxito social tienes un lugar en el mundo de la cultura, recibes el marchamo de calidad y parece que estás haciendo algo consistente y que merece la pena, una gran aportación o cualquiera otra gran palabreja llena de sonoridad y empaque que te quiera endosar el cultirrango de turno. Este mundo del arte y la cultura es curioso. Parece que o estas en las catacumbas y eres poco menos que una parasita y una ociosa si te dedicas a crear, o te conviertes, por arte de magia, en una gran aportación cultural y un referente al que acudir como faro y prez del saber, todo el mundo cita tu nombre y parece que eres de golpe uno de los imprescindibles que hay que grabar en las neuronas para ser considerada una persona culta. No se, chatos, normalidad, que ni tanto ni tan calvo. En el siglo XV a los artistas tampoco se los consideraba unos genios tocados por la divinidad, pero no eran unos ociosos y unos vagos. Era un termino medio, eran unos curritos que ponian chulas las paredes de los ricos. Y yo me pregunto: No quereis que os ponga chulas las paredes? Soy módica en los precios, y si te pones a hablar en términos de mercado, soy un valor en alza. Recordad que Van Gogh estaba fatal de los nervios y ya veis como se cotiza ahora. ;)
miércoles, 30 de junio de 2010
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