jueves, 29 de abril de 2010

Reflexiones tras la conversación con Amaya Atorrasagasti

Hola. El martes estuve hablando largo y tendido con Amaya. Me sentó muy bien. Le expliqué que me pesaba la soledad. Ahora llevo mucho tiempo sola y no me pesa. ¿Qué ha cambiado? En buena parte yo creo que es que me estoy tratando con mucho más cariño, sin exigirme un resultado o unas metas ferreamente establecidas, sino, al contrario, me estoy preguntando: ¿qué te apetece hacer? y estoy discurriendo armoniosa por los cauces de una tarde en la que he pintado mucho y he hecho muchas cosas, pero en la que no he forzado la máquina.
Amaya me explicó muchas cosas que me han dado para reflexionar. Por ejemplo, lo de marcarse unas metas, un procedimiento de trabajo, un proyecto al que vayan confluyendo armoniosamente todas las acciones. Yo todavía estoy reflexionando cual puede ser la meta última a la que dirigirme. Como trabajo para el día a día, creo que el dedicarme fuerte a la ilustración puede ser buen camino. Llenar la mente de imágenes, propias y ajenas, puede muy bien crearme un acervo que estimule y afine mi sensibilidad. El lenguaje plástico es una rama de los lenguajes creativos, que puede muy bien en cualquier otro momento trasmutarse en otra vía de expresión, llámese música, narración, teatro o psicología. Hay caminos que se entrecruzan, y unas fuentes beben de otras... En ese sentido, yo tengo mucha costumbre de utilizar los ojos y es un lenguaje que se me hace conocido. Puede perfectamente servir de camino para explorar el mundo y la naturaleza del ser humano.
Tengo dos facetas básicas que creo que he de desarrollar: la faceta económica, como parte de sensatez y de contacto directo con el mundo, y la faceta de creatividad, como expresión del espíritu y como vía de comunicación y relación. Creo que, sin prisa pero sin pausa, he de procurar imbricar ambas facetas. También creo que no he de dejar de lado la parte lúdica, el disfrutar de todo esto y también encontrar solaces que me hagan desconectar y hacerme unas risas agradables. Tener amigas y amigos y disfrutar de ellas y de ellos es salud.
Por ahora creo que eso es todo.

lunes, 26 de abril de 2010


Hola. Hoy es lunes por la mañana y estoy pintando en el taller. Mejor dicho, estaba pintando, porque el proceso de ir sacando imágenes de la mente me resulta lento y cansado. Si me enfrasco y me embuto en la labor consigo sacar algunas, pero me he dado cuenta que no puedo seguir un ritmo frenético de trabajo sin pagar las consecuencias. Hasta ahora me daba panzadas de currelar a saco y dedicar poco tiempo a contemplar lo que iba haciendo y a reflexionar sobre ello. Era un proceso de: "otra, venga, otra, y otra, y otra más..." sin darme espacio a mi misma para alejarme de lo que hago y respirar entre medias. Da mal resultado: es un proceso de vaciarse tantísimo que luego vienen largos momentos de inactividad y tristeza, de tener que ir generando de nuevo la materia interior de la que se nutre esta imaginación, y me lo paso mal. Tengo que acostumbrarme a la idea de que es una maratón, no una carrera de cien metros. He decidido, luego del último periodo de parón y malestar, que no puedo seguir así, que no es vida, que pintar tiene que ser una actividad lo más placentera posible, no un sinvivir. Se trata de replantearme toda mi filosofía de vida a la luz de las consecuencias de los actos.
Reflexiono acerca del estilo de vida que vivo. Antes me negaba a ser denominada artista, me parecía grandilocuente. Pero creo que lo soy. Que vivo en un mundo que voy modelando pedacito a pedacito con consciencia y paciencia, tomándome mi tiempo para ver por donde voy y compartiendo mis logros una vez asentados y convertidos en algo real. Por ejemplo, la escritura. Ejercicio de plantearse y replantearse los pasos que una anda, la dirección que toma el camino. Ejercicio de explicar y explicarse, de utilizar un juego de espejos para verse una misma y verle al otro, de tomarse el tiempo que se necesite para reposar, para replantearse una hacia donde va, que quiere de la vida, que le apetece dar y que le apetece recibir, sin presiones ni urgencias, con la serena satisfacción de quien se conoce a si misma y se acepta y se gusta. Parece que tendría que estar justificándome a mi misma y diciendo: "bueeenooo... sé que tengo que mejorar, soy imperfecta, solo me gusto en cierta medida, lo siento por decir que me gusto, la verdad es que eso es imposiiible....". Afirmar con rotundidad que me gusto puede parecer obsceno y dar lugar a descalificaciones del tipo: "pues no eres para tanto, pues yo te veo muchos defectos, pues no se de que vas, eres una pagada de ti misma...". Cada cual es cada cual. Hay gente que se gusta a si misma y gente que no se gusta a si misma. Yo me gusto. Es como mi estilo de pintura. Me gusta mucho la pintura de Ingres. Yo no pinto como Ingres. Pero también me gusta cómo pinto yo, le veo la belleza. Es como mi cara. No soy tan guapa como las que salen en las revistas, pero mi nivel de exigencia no es tan alto. Me gusta mi conjunto. En general me pongo buena nota. Me he pedido, me he esforzado, me lo he trabajado y tengo resultados. Eso me da satisfacción. ¿Que tengo detractores? ¿Y quien no? Del uno al cien no estoy en el cien. Siempre puede haber alguien machacón que insista de una y mil maneras que no estoy en el cien. Y de veras... qué manía de encontrarles los defectos a los demás... Total, siempre, mientras estemos vivos, tendremos temas que mejorar y depurar. Pues día a día y sin amontonar el trabajo, que tener que esforzarse más de lo que una buenamente puede solo conduce a bloquearse. Tengo presentes mis errores. Pero procuro que no me bloqueen ni me quiten la autoestima. Es como el dibujo. Cada día aprendo un poquito y trabajo algo. Y día a día ese trabajo se va acumulando y produce resultados. Hay virtuosos que me apasionan y a los que no llego ni a la suela del zapato. Pero bueno, ya he andado un camino y cuando quiero expresar algo con línea se me entiende. Que no sea Cervantes no significa que no pueda utilizar el castellano para comunicar y hacerme entender. Y que no sea la madre Teresa de Calcuta no significa que no sea lo suficientemente buena persona para ser positivamente maja. ¿que tengo que mejorar? Si, rotundamente si. Quiero y tengo que mejorar. Pero por favor, con apoyo, no con detractores.

domingo, 25 de abril de 2010

acerca de la presencia del Amor del Universo en mi vida

Dentro del apartado de vida cotidiana, este domingo se ha presentado introspectivo y pausado. Me he levantado temprano y no he hecho gran cosa, salvo pulular de aquí para allá y reflexionar desde dentro de mi soledad. Miro mi discurrir y me resalta a la vista una abulia, una tristeza y una falta de ganas de vivir preocupantes. Tengo una vida interior llena de pequeñas voces de fantasmas que resuenan dentro de mis sienes llenando de una compañía etérea estas largas horas en las que físicamente solo estoy conmigo misma. Me miro y me pregunto: ¿qué me ata para buscar una compañía activa y llena de dinamismo, por qué no me apunto, como en otras épocas lo he hecho, a un grupo de terapia o a una clase de teatro, y me muevo con otra gente, río, ando y me expreso en común? Triste y sola. Como si así lo pidiese el guión. Como si estuviese preparando algo, radicalmente nuevo, un nuevo paso en otra dirección y estuviese replegada cociendo el guiso que luego podré ofrecer al mundo de un modo más directo y pleno, algo que sea jugoso y bien cocinado y llene de placer y fortaleza a quien lo pruebe.
Confio que nadie me interrumpa, porque me enfada sobremanera que corten esta terrible lucha con lo que de malo tiene el mundo para extraer de las entrañas de la tierra belleza y del universo luz, y para poder juntar ambas y transformarlas en esa pequeña obra de arte que quiero ofrecer, algo pequeño, que quepa en el hueco de las manos, y que cambie esencialmente todo lo que toque. Quiero describir la locura de esquizofrenia con dos pinceladas de color negro sobre fondo blanco, un dibujo simple que exprese, que comunique y que haga entender sin género de duda lo que quiero decir.
Mi locura es que el mundo es feo y es bello y no lo entiendo. Que los tigres son bellos y sanguinarios, que los gorriones comen gusanos y los gatos comen gorriones. Y todos ellos tienen un ser en el mundo indubitable y que me antecede en la creación. No cabe ponerlos en duda. No es que estén mal diseñados. Es que mi cabeza no da para comprender la mecánica de la creación, la causa última de que exista el dolor, la muerte angustiante y terrible, la ira, el mal, la lucha, el odio.... Pongo en duda el budismo con su búsqueda de la paz interior en un mundo donde impera el terror. No es que no se pueda encontrar la paz interior. Es que mi paz interior es como una losa pesadísima, con una tristeza y un dolor muy profundos aparejados. Porque yo como en un mundo donde hay tanta miseria, porque vivo cómoda donde tantos están sin techo. Y quiero crear una belleza muy especial: un pensamiento que modifique esencialmente el modo de observar la realidad de quien lo lea y le haga amar y ser feliz de un modo tal que disuelva el miedo y el dolor y le haga entender la lógica de la Creación. No quiero luchar por un mundo mejor. No quiero luchar. Soy artista. Quiero crear una obra de arte que estremezca hasta la última fibra de todo aquel que se acerque a ella y que le haga musitar "en verdad, la ley del Amor del Universo es grande y comprensible, soy imprescindible para la Creación, y desde donde estoy modificaré de tal modo mi mundo que seré una bendición para cualquiera que me encuentre a mi paso". Creo que mi labor está en crear esa comprensión, en traer esa luz que tengo la oportunidad de ver. Tengo muchísima necesidad de creer por mi misma en esa ley del Amor del Universo, porque mi experiencia es que tantas veces he estado a merced de mis propias fuerzas y mi ánimo ha flaqueado por angustias y desesperanzas terribles que me hacen dudar del Amor. Vanas y bellas palabras los bálsamos para el alma que apenas rozan la epidermis cuando yo necesito que todos los jugos de mi alma se trasfundan de la esencia del Amor de Dios y que pueda entender y saber sin ningun género de duda que Dios nos ama a mi y a cada ser de todos los mundos y que nos ofrece a todos sin excepción lo mejor. Mi alma está en lucha y rebelión. He perdido la paz de espíritu porque no creo en Dios. Bueno, creo y no creo. Sigue siendo primavera, y las plantas siguen brotando y se escuchan los pájaros. Hay esperanza de que pueda llegar a entender. Pero necesito comer al amor de Dios como quien come el pan del mediodia. Y me niego en redondo a comerle a Jesucristo, me parece una iniquidad. No quiero comer un trozo de la carne de nadie. Quiero comer directamente el amor, como quien bebe agua y sabe que al agua no le hace daño que la beban. Quizás "comer" no sea la palabra mas adecuada. Soy de tres dimensiones, y como y toco. Al referirme con palabras de tres dimensiones al amor de Dios quiero decir que no sé qué hacer con mi materia, que si fuera espíritu incorpóreo sería mas fácil todo. Que la vida me pesa y que no la disfruto, que deseo salir de mi misma en una suave efusión de amor y poder reconocerme en los demás viviendo una alegría plena y llena de luz, donde la materia y el espíritu se confundan en generosidad y amor por la vida. Que no es cuestión de poner un parche y comprarme un perro o un gato para estar acompañada, porque es con seres humanos con quien tengo que llegar a tener esta comunión espiritual y vital, por difícil que me esté resultando. Soy testaruda, y sé que se puede. El camino hacia Dios en estas tres dimensiones son mis hermanos humanos, y estoy firmemente convencida que lo que hay que compartir es la luz del corazón, la fibra de belleza que nos hace hijos de La Vida y capaces de la ternura y de la alegría.

sábado, 24 de abril de 2010

La vida cotidiana, la inspiración y los escollos insalvables.

Después de comenzar hablando de la esquizofrenia con mucho ímpetu y llena de ardor, ahora, al de un mes de comenzar el blog me encuentro algo perdida, como confusa: ¿por qué definirse por una circunstancia coyuntural, por algo que marca colateralmente mi vida, y que no pasa de ser una característica de ella, pero que ni con mucho debería de ser su eje primordial?. Es como decir que entro dentro del subconjunto de personas con ojos azules o de metro y medio, algo que sin lugar a dudas forma parte de mi persona, pero de lo que no me apecibo con urgencia. O quizás mejor quepa decir que desde que recibo la retroalimentación que, felizmente, he recibido gracias a estos escritos, me he "desproblematizado" un tanto. El punto de vista está variando, y lo que antes se me presentaba con el apremio de la problemática sin resolver, ahora lo observo como una circunstancia que me jode, vale, pero que puedo obviar al hacer una definición de mi misma. Allí donde la esquizofrenia linda con la vida cotidiana puedo encontrar alguna desazón. Pero salvo en esos terribles momentos en los que estoy volviendo a casa después de un día ajetreado y mi capacidad de resistencia topa con el cansancio y el tapón de mi cabeza se salta, difundiendo mi consciencia mas allá del ámbito de mi propio yo y haciendo sentirme insegura, temerosa y angustiada, salvo en esos terribles momentos, digo, en los que mantengo a duras penas la calma hasta que la llave descansa en la cerradura de casa y yo puedo suspirar tranquila sabiéndome protegida por unas paredes que acogen esas murallas barridas por las tempestades que parecen las paredes de mi cráneo, el resto de mi tiempo discurre por los cauces que podría discurrir cualquier vida de mujer sola, a expensas de sus propias fuerzas, con una vida interior que sube y baja en estados de ánimos gobernados por unos biorritmos cambiantes a causa de los cuales unas veces me siento plácida y reposada, y otras veces me estremezco en un alma atormentada por esas angustias de primer mundo en las que hay qué comer y qué vestir y donde dormir, con lo que, y como es obvio que las penas con pan son menos, no me quejo, respiro hondo y aguanto el tirón hasta que la tempestad de ánimo amaine.

He recibido opiniones que me explicaban que el poner en internet escritos y notas era una apuesta arriesgada, que quien sabe lo que puede pasarle a una por hablar en voz alta y decirle al mundo lo que lleva una dentro. He estado reflexionando acerca de ello. La verdad, por lo que me conozco por dentro, no tengo miedo en decir lo que digo, es mas, me hace bien que la gente de mi entorno mas cercano, y la gente inopinada que aleatoriamente tope con este blog pueda leerme. Necesito comunicarme y darme a conocer. He estado muchísimos años meditando callada y haciendo introspección para acabar de pulir mis reflexiones y mi manera de ser, ahora necesito contrastar lo que soy con los ojos de los demás, en un intento de andar en la dirección de los otros, de insertarme en el mundo no como la persona callada, meditabunda y problemática que hace arte para tratar de explicar su difícil mundo interior, sino para coger el papel que necesito tomar dentro de la vida, para hablar de lo que llevo dentro no con palabras a correvuela, que apenas expresan superficialmente una visión de conjunto del maremagnum de sensaciones, reflexiones y pensamientos que he ido cocinando todo este tiempo. Soy profunda y soy dificil, soy compleja y tengo muchos matices, y es la palabra escrita la que refleja en su riqueza mas reflexiva toda esa variedad. (me acaban de llamar por teléfono dos veces seguidas y me han desconcentrado entera. Me fastidia un monotonazo. El tener que pasar de registro, y estar dentro de mi desgranando algo que me parece importante y que me atañe de un modo muy íntimo, y pasar necesariamente a un tono amable, cordial y cotidiano me enfada y me remueve mucho por dentro, me cuesta volver a hallar la palabra adecuada, el tono que estaba logrando, el hilo argumental a la narración de la historia de mi alma)
No hay caso. Estoy frustrada, muy enfadada y he perdido por completo el hilo de lo que estaba diciendo. Estaba en la cámara de los tesoros, y me han arrastrado afuera de un viraje y cerrado la puerta de un portazo. La filosofía y la intropección es un mundo apasionante y lleno de regalos, y exige para su desarrollo mucha paz mental, un entorno intimista, un proceso de aproximación pausado en el que se va mimando la palabra hasta que ella te desvela sus secretos. Llevaba todo el día aproximandome a este momento, discurriendo suave por el cauce que desembocaba en este escrito, y cuando he llegado a la fuente de la que tanto ansiaba manar la vida me ha puesto un tapón, un escollo insoslayable que me ha cortado por completo la inspiración, que quien sabe cuando tendrá oportunidad de volver a asomar y dejarse ver.
Dejaré aquí este escrito antes de ponerme de peor humor. Lo siento, lector, si te estaba explicando algo que ha quedado truncado en un muñón de pensamiento. Quizás en otro momento tenga oportunidad de retomar esta historia de las entretelas que te hable un poco mas de mi.