Después de comenzar hablando de la esquizofrenia con mucho ímpetu y llena de ardor, ahora, al de un mes de comenzar el blog me encuentro algo perdida, como confusa: ¿por qué definirse por una circunstancia coyuntural, por algo que marca colateralmente mi vida, y que no pasa de ser una característica de ella, pero que ni con mucho debería de ser su eje primordial?. Es como decir que entro dentro del subconjunto de personas con ojos azules o de metro y medio, algo que sin lugar a dudas forma parte de mi persona, pero de lo que no me apecibo con urgencia. O quizás mejor quepa decir que desde que recibo la retroalimentación que, felizmente, he recibido gracias a estos escritos, me he "desproblematizado" un tanto. El punto de vista está variando, y lo que antes se me presentaba con el apremio de la problemática sin resolver, ahora lo observo como una circunstancia que me jode, vale, pero que puedo obviar al hacer una definición de mi misma. Allí donde la esquizofrenia linda con la vida cotidiana puedo encontrar alguna desazón. Pero salvo en esos terribles momentos en los que estoy volviendo a casa después de un día ajetreado y mi capacidad de resistencia topa con el cansancio y el tapón de mi cabeza se salta, difundiendo mi consciencia mas allá del ámbito de mi propio yo y haciendo sentirme insegura, temerosa y angustiada, salvo en esos terribles momentos, digo, en los que mantengo a duras penas la calma hasta que la llave descansa en la cerradura de casa y yo puedo suspirar tranquila sabiéndome protegida por unas paredes que acogen esas murallas barridas por las tempestades que parecen las paredes de mi cráneo, el resto de mi tiempo discurre por los cauces que podría discurrir cualquier vida de mujer sola, a expensas de sus propias fuerzas, con una vida interior que sube y baja en estados de ánimos gobernados por unos biorritmos cambiantes a causa de los cuales unas veces me siento plácida y reposada, y otras veces me estremezco en un alma atormentada por esas angustias de primer mundo en las que hay qué comer y qué vestir y donde dormir, con lo que, y como es obvio que las penas con pan son menos, no me quejo, respiro hondo y aguanto el tirón hasta que la tempestad de ánimo amaine.
He recibido opiniones que me explicaban que el poner en internet escritos y notas era una apuesta arriesgada, que quien sabe lo que puede pasarle a una por hablar en voz alta y decirle al mundo lo que lleva una dentro. He estado reflexionando acerca de ello. La verdad, por lo que me conozco por dentro, no tengo miedo en decir lo que digo, es mas, me hace bien que la gente de mi entorno mas cercano, y la gente inopinada que aleatoriamente tope con este blog pueda leerme. Necesito comunicarme y darme a conocer. He estado muchísimos años meditando callada y haciendo introspección para acabar de pulir mis reflexiones y mi manera de ser, ahora necesito contrastar lo que soy con los ojos de los demás, en un intento de andar en la dirección de los otros, de insertarme en el mundo no como la persona callada, meditabunda y problemática que hace arte para tratar de explicar su difícil mundo interior, sino para coger el papel que necesito tomar dentro de la vida, para hablar de lo que llevo dentro no con palabras a correvuela, que apenas expresan superficialmente una visión de conjunto del maremagnum de sensaciones, reflexiones y pensamientos que he ido cocinando todo este tiempo. Soy profunda y soy dificil, soy compleja y tengo muchos matices, y es la palabra escrita la que refleja en su riqueza mas reflexiva toda esa variedad. (me acaban de llamar por teléfono dos veces seguidas y me han desconcentrado entera. Me fastidia un monotonazo. El tener que pasar de registro, y estar dentro de mi desgranando algo que me parece importante y que me atañe de un modo muy íntimo, y pasar necesariamente a un tono amable, cordial y cotidiano me enfada y me remueve mucho por dentro, me cuesta volver a hallar la palabra adecuada, el tono que estaba logrando, el hilo argumental a la narración de la historia de mi alma)
No hay caso. Estoy frustrada, muy enfadada y he perdido por completo el hilo de lo que estaba diciendo. Estaba en la cámara de los tesoros, y me han arrastrado afuera de un viraje y cerrado la puerta de un portazo. La filosofía y la intropección es un mundo apasionante y lleno de regalos, y exige para su desarrollo mucha paz mental, un entorno intimista, un proceso de aproximación pausado en el que se va mimando la palabra hasta que ella te desvela sus secretos. Llevaba todo el día aproximandome a este momento, discurriendo suave por el cauce que desembocaba en este escrito, y cuando he llegado a la fuente de la que tanto ansiaba manar la vida me ha puesto un tapón, un escollo insoslayable que me ha cortado por completo la inspiración, que quien sabe cuando tendrá oportunidad de volver a asomar y dejarse ver.
Dejaré aquí este escrito antes de ponerme de peor humor. Lo siento, lector, si te estaba explicando algo que ha quedado truncado en un muñón de pensamiento. Quizás en otro momento tenga oportunidad de retomar esta historia de las entretelas que te hable un poco mas de mi.
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