La verdad, si miro lo bueno, tan mal no me va. Prefiero ver la botella medio llena. Pero que quieres. Suspiro por tener mas compañía que la que tengo... compañía que me quiera, me apoye y me escuche, que me trate bien y me valore, sin que sea un profesional al que le pagas para que te haga caso. También suspiro por ser mas útil de lo que soy. A veces pienso que mi vida es una excusa de cursillos y talleres de pintura que me monto por no afrontar la realidad de una pensión de invalidez y una minusvalía. Me veo inútil y totalmente prescindible en un mundo en el que sobro salvo para que me miren con conmiseración y lástima. Lo más puedo ser un conejillo de indias que escribe bien y que algún terapeuta puede utilizar para ponerse una medalla de evolución exitosa de la enfermedad... cuando la realidad es que ni exitosa ni gaitas. De acuerdo, vivo sola y me manejo, cocino, friego, limpio, voy limpia y arreglada, hago algo como por ejemplo pintar... pues mira tu que bien. Vamos, que no soy un desastre desastroso.
Y sin embargo a la altura del pecho el corazón me hace un hueco y me da muchas ganas de llorar.
Paso mucho tiempo sola. Dicen que la soledad forja al ser humano. Yo me pongo un velón de color blanco y le hablo a Dios. Bueno, no se si llamarle Dios, o Diosa, o Amor Universal, o Gran Espíritu, o Universo o Vida o de mil y otras maneras como han llamado las diferentes culturas a ese Gran Misterio que hace que respiremos y nos lata el corazón, que exista todo y que seamos seres vivos entre seres vivos. Le hablo y le pido ayuda. A veces de modo desesperado, como esta tarde. No quiero suicidarme. Me parece que tengo una muy buena oportunidad de crecer, de ser el ser vivo que puedo llegar a ser y que en realidad ya soy. Pero me cuesta muchísimo vivir. Por ejemplo, ahora escribo porque me he autoimpuesto la tarea de compartir mi vida interior como camino para conseguir una mayor comunión, hipotética pero plausible, con alguien o alguienes que me lean. Me gustaría disfrutar. No disfruto casi nada. Incluso cuando sonrío, y sonrío muy a menudo, no tengo la plenitud de gozo que se que puedo llegar a tener. Apenas tengo un atisbo de paz interior. Pero sin alegría. Y llevo así mas de dos años...
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"Suspiro por tener mas compañía que la que tengo... compañía que me quiera, me apoye y me escuche, que me trate bien". Creo que esto lo quiere el 99,5% de la población (el 100% de las mujeres, y el 99% de los hombres)
ResponderEliminarArantza hoy cuando me encontré contigo dijiste cosas tan bonitas sobre que me alegraste el alma.
ResponderEliminarLo mejor es tener buenas compañias, aunque sean pocas, empezando por una misma.
Ocurre a menudo que este mundo inventado por almas alineadas no está hecho para almas sensibles pero algunas hay.
Si te sirve de algo: yo te quiero y te aprecio.
Besitos.
"...Me gustaría disfrutar. No disfruto casi nada. Incluso cuando sonrio, y sonrio muy a menudo, no tengo la plenitud de gozo que se que puedo llegar a tener...sin alegría"
ResponderEliminarY yo me pregunto: ¿no disfrutas cuando ves el cielo con nubes de formas extrañas?, ¿no disfrutas cuando huele a hierba recien cortada? ¿no eres feliz cuando escuchas reir a gente que quieres? ¿no eres feliz cuando notas cómo saboreamos tus dibujos?.
Pienso que la felicidad se basa en pequeños momentos que se viven como atemporales y que son solo eso, momentos en los que se detiene el tiempo y sonrie el alma. Quizá el sentido general de la vida o la felicidad completa sea dificil de encontrar, pero el rescatar del desapercibimiento los momentos mágicos es lo que nos va acercando a la paz interior.
Gracias por tus comentarios y por tus dibujos. Muy bonito el cuento del señor que almacenaba aire.
Arantxa, permiteme darte un consejo.
ResponderEliminarSi quieres que comentemos tus posts, deberias responder a los comentarios, es esencial.
Besos
Hola, reguapas, nada, que estoy muy pez en esto de publicar entradas y todavia no me entero bien. Os agradezco muchisimo vuestros comentarios, vuestro apoyo, vuestra dulzura. Estos últimos dias he sentido el corazón más lleno, me he sentido apoyada por unas columnas del espíritu y me olía que provenía del blog. Ha sido una gran sorpresa encontrarme estos cuatro posts. Gracias, Maria. Gracias, Marce. Me gusta que os interese lo que pongo y que lo leais, Asi no me siento tan sola. :)
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