A mi no me gusta que me obliguen a hacer cosas que no me explican bien, que no comprendo o que no me parece que son así. Tampoco me gusta que no tengan en cuenta mi opinión, que me ninguneen o que consideren que lo que digo es algo sin ninguna base, una solemne tontería. Por respeto a mi misma. Soy una persona razonable, y no me gusta que me impongan las cosas a la fuerza. Me gusta que me las expliquen y me convenzan. Sé de la correlación causa efecto en el mundo material. Aunque filosóficamente ha sido puesto en solfa mas de una vez, en la vida cotidiana, parece obvio que si pongo a calentar un cazo con comida en la cocina, el cazo se calienta, y si me abrigo pasaré menos frío. Vale. Según eso, puedo colegir que si, que la medicación hace su efecto y que hay una relación entre tomarme una química sintetizada en un laboratorio de unos modos que me da escalofrío pensar como la han podido sintetizar, y mi estado actual de conciencia, en el que estoy centrada, vigil, consciente y cotidiana. Tomado a la ligera podría resultar obvio, el tomarme de por vida una sustancia extraña para que se equilibre un organismo que me han asegurado que está enfermo, carencial, que no funciona bien ni, según el estado actual del conocimiento, nunca lo hará.
Por un lado, soy inteligente, gracias a Dios. Si hace veinte años no existian en el mercado los ordenadores y ahora ya te cuento lo avanzados que estamos, si cuando nací yo no habia televisores y cuando mi abuela era pequeña no habia luz electrica en su pueblo, no me creo que mi organismo tenga que estar mal de por vida por un determinismo... que puede perfectamente ser producto del desconocimiento de como controlar unas energías internas del organismo para que sean socialmente aceptables sin interferir en una vida cotidiana sin mayor alharaca. Por de pronto me he dado cuenta que si escribo y hago arte depuro lo que de malo pueda haber en mi naturaleza. Y alguna vez que he dejado de tomar medicación y he tenido un brote me he dado cuenta que salia a borbotones todo lo que llevaba dentro sin la cortapisa que te impone una represión internalizada de los impulsos mas asociales. La verdad, no ha pasado de ser un poco borde y de que algún amigo haya decidido que me den dos duros y que soy persona non grata. Me da pena el no ser maja siempre, y la verdad es que el tomar medicación es un precio que tengo que pagar para ser socialmente bastante impecable. Creo que si no hubiera caido enferma (por llamarlo de algún modo) y hubiera tenido una adolescencia no sobreadaptada, sino que hubiera sido todo lo borde que me hubiera dado la gana ser, hubiera sido una persona mucho menos "maja" de lo que soy ahora.... y mas que posible hubiera tenido otra vida muy diferente. Creo que estoy dando una especie de salto de trapecio, una especie de volatín hacia un deber ser por encima de las posibilidades reales de lo que en un cien por cien de todos mis impulsos vitales podría llegar a ser. (qué lioso suena esto). En defintiva, que con una muletita todos los malos rollos que me salen me los trago hacia dentro y todo el mundo comenta "¡qué maja es Arantza!". Creo que no soy tan maja. Que tengo un superyo artificial que me hace ser asertiva mas allá de mis bordes instintos primarios de adolescente pasada de fecha. Y que tengo que tragar ese aditamento artificial de por vida porque vivo en una ciudad rodeada de gente haciendo cosas cotidianas entre gente cotidiana. Vale. De sentido común. Nadie quiere tener una vecina de ciudad que de una mala contestación, es preferible encontrarse alguien plácido y que sonría, mucho más agradable.
Es cuestión de paciencia. De tener un cierto porcentaje de pasotismo con el daño hipotético que le pueda hacer a una que una sustancia quimica le descompense por dentro constantemente el normal equilibrio del organismo, que trata de armonizarse por su cuenta y una sustancia extraña no le deja. De decir: mira, habrá que fiarse, sin mucha fé y sin muchas ganas, la verdad, pero con la suficiente dejadez como para no ser estricta ni nerviosa, con pachaza, viviendo un dia a dia relajado, mira, que mas vale el tomarse unas pastillas que total, te las tragas y ya está que te pinchen una inyección intramuscular que duele horrores... No se, se trata de negociar con lo inevitable, con un a modo de destino que tiene que ver con lo que tantísima gente tiene de argumentación básica en sus vidas: "no me des problemas, no quiero ni oirte, paso de ti, por mi como si te pasa cualquier cosa, me das igual, solo quiero ir a mi propio beneficio, no me importas para nada". Y de mientras lo escribo y vosotr@s opinais, lo leeis y lo pensais, y con eso salgo de mi misma en un plano en que está admitido el explayarse y el sentirse acompañada por dentro, que es la compañía que me hace sentir más plena.
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Para mi, lo importante es ser feliz, con pastillas o sin pastillas.
ResponderEliminarTotal siempre vas a caer mal a alguien.
Siempre habra alguien que se aburre que te quiere juzgar y te juzga, claro por su rasero que seguro que no es el tuyo.
Este mundo es para el que lo han inventado, esta vida es mia y esta respiracion que entra y sale tambien es mia y solo mia.
Es mi eleccion disfrutar y sentirme agradecida.
Sabes lo que te digo "Que se mueran los feos"
Gracias, Maria, eres refrescante y me encanta leerte. Si, tienes razón, aquí cada uno hace lo que sabe, lo que puede o lo que se le ocurre, y yo te puedo asegurar que me esfuerzo por ser agradecida y vivir una vida que merezca la pena. (o mejor dicho, que merezca la alegría).
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