miércoles, 22 de septiembre de 2010

Necesito alimentarme de vuestra comprensión

Hola. Mi vida cotidiana prosigue, dentro de una pauta llena de cotidianidad. Hoy he ido al espacio Philippe Pascal, habíamos quedado con Eneko, que había acabado su fancine. Un fancine espléndido que me ha estado dando de pensar. De hecho, es a raíz de su lectura y posterior reflexión que me embarco a escribir estas líneas.

Tengo muchas dudas de hacia adonde dirijo mis pasos, si mi vida va a ir abocada a un paulatino declive que me lleve a la más abyecta miseria humana o si podré encauzarla por senderos de buen hacer. Se que me tengo que poner mucho las pilas. Por un lado me impone la soledad. No es que esté hoy por hoy en la soledad más completa, tengo todas las mañanas una buena conversación con mi madre, y tengo alguna amiga con la que puedo contar, el espacio Philippe Pascal como remanso de asertividad y conversación amable y diversos entornos psicológicos donde me tratan bien y charlo con buen rollo y nutrida cantidad de gente. Pero... dependo tanto de mi.... por un lado me gusta saberme fuerte y autosuficiente en cierta medida, eso me da seguridad y no quiero perderlo, pero por otro, a medida que me voy haciendo mayor hecho en falta un nidito de amor, mira que soy cursi. E inexacta con la realidad de la vida, la auténtica realidad es que sobre todo hay gente que esta junto con otra gente por necesidades económicas, mucha soledad, mucho desamor y mucho desvalimiento, vale... Además soy muy cruda, no me creo gran cosa que haya nadie que me vaya a proteger de por vida, mas vale que me saque yo las castañas del fuego, los cuentos de hadas no son verdad, son solo ilusiones que nos incrustan en la infancia y que luego pesan en el subconsciente... Pero, siendo sincera, me enamoré por messenger de alguien del que solo sé que se llama Alex, o al menos eso decía, y todavía me pesa en el corazón la frustración de la ilusión tronzada. Supongo que a medida que pase el tiempo y las sucesivas capas de soledad vayan haciendo más vigorosa mi alma llegaré a ser mas una fuente que un recipiente que necesite ser llenado, por ponerlo con una metáfora. Es bello que te den de lo bueno, pero lo más seguro es aprender a generarlo una por si misma. Así es de seguro que no dependemos de los demás. Escribo, y pinto, y escucho, y hablo. Y tengo largas tardes, como esta que he pasado, en la que hablo conmigo misma y, aunque me agobio y doy mil vueltas a la habitación, al final, por mor de la misma desesperación, me siento y escribo un cuento chulo y lo empiezo a dibujar el story board para convertirlo en un cuento ilustrado, y pinto algunas acuarelas de otro proyecto de cuento que tengo ya abocetado, y hago gimnasiadanzamoverelesqueleto un rato y me desentumezco y así, proceso de trabajo solitario, introspectivo y creativo que luego comparto a ratos por teléfono o como ahora, con este escrito, y me despejo un poco y mañana será otro día. Le hecho de menos a José Perez Agote y confío que lea este escrito, que decía que de vez en cuando los leía, porque además de psiquiatra es una buena persona vocacional y me daba ánimos, y ahora necesito ánimos. Me gustaría que tantísima de esa buena gente que he ido conociendo por la vida pudiera estar presente en los momentos bajos y yo supiera que podía contar con ella. Me siento muy solita y muy desvalida a ratos. Es pasajero y circunstancial. Todavía soy fuerte de cuerpo y apenas al otro lado del teléfono tengo a gente que me quiere. Y eso es muchísimo. Quizás sea que me falta madurar, que todavía tengo en mi algo de esa niña pequeña que necesita que la protejan. Por lo menos lo sé poner en palabras, lo cuento y así parece que conjuro un poco el miedo. Voy a poner un link al facebook con este texto. Son gentes de mi entorno. No se, quizás alguien me lea y me deje algún mensaje. Necesito alimentarme de comprensión y apoyo, necesito saberme acompañada de espíritu, necesito que me sugieran caminos y maneras sabias de ser en relación, sin renunciar a mi misma y compartiendo con gozo lo que soy.

miércoles, 30 de junio de 2010

Autopromo y crisis de identidad

He acabado el curso de Diseño Gráfico. Me toca comenzar a vivir otro capítulo de mi vida, marcado por una autogestión más acusada. Estaba ayer hablando con Maria Seco por el chat y me dijo que siguiera por el camino de en medio. Buen comentario. Tomar aire, centrarme, relajarme e ir avanzando día a día con paz. Ir andando cada día lo del día, no apelotonarme y tratar de andar mas camino del que mis fuerzas, mi capacidad y mis ganas puedan ir jalonando en un discurrir fluido y reposado. Por de pronto estoy escribiendo un relato, una especie de biografía acerca de una secretaria imaginaria, un retrato robot de lo que puede ser una mujer típica, llena de ansiedades, frustraciones y complejos, con un aspecto muy femenino según marcan los cánones... en definitiva, una mujer apocada, infeliz y acomodaticia, pero no por ello con una vida interesante o plena. A veces me pregunto cuanto de reflejo de mi propia realidad tiene esa mujer. Por un lado a mi me han potenciado mucho mi faceta intelectual y creativa, he tenido la grandísima suerte de tener todo tipo de apoyos para crecer. En eso me diferencio de la protagonista, que salvo en comprarse ropa e ir a por cremas y revistas, en nada mas entretiene sus ocios. Pero, por otro lado, la falta de sentido de su vida, su sentirse perdida en mitad de una vida que no entiende ni sabe hacia donde le puede conducir.... bueno, no me voy a poner terrible ahora, una crisis de identidad es lo mas común para tener a la mediana edad y, no se, ni que tuviera que poner una bandera en la cima del everest para sentirme realizada... hago pinturas, escribo, leo, cocino, charlo, me muevo, paseo.... bueno, no parece que esté haciendo algo así como glorioso o genial para salir en el ginness, pero artistas ha habido en todas las sociedades, y cumplimos un papel. Le doy vueltas porque estoy en la cuerda floja de sentirme una inutil. Parece que si consigues nombre y éxito social tienes un lugar en el mundo de la cultura, recibes el marchamo de calidad y parece que estás haciendo algo consistente y que merece la pena, una gran aportación o cualquiera otra gran palabreja llena de sonoridad y empaque que te quiera endosar el cultirrango de turno. Este mundo del arte y la cultura es curioso. Parece que o estas en las catacumbas y eres poco menos que una parasita y una ociosa si te dedicas a crear, o te conviertes, por arte de magia, en una gran aportación cultural y un referente al que acudir como faro y prez del saber, todo el mundo cita tu nombre y parece que eres de golpe uno de los imprescindibles que hay que grabar en las neuronas para ser considerada una persona culta. No se, chatos, normalidad, que ni tanto ni tan calvo. En el siglo XV a los artistas tampoco se los consideraba unos genios tocados por la divinidad, pero no eran unos ociosos y unos vagos. Era un termino medio, eran unos curritos que ponian chulas las paredes de los ricos. Y yo me pregunto: No quereis que os ponga chulas las paredes? Soy módica en los precios, y si te pones a hablar en términos de mercado, soy un valor en alza. Recordad que Van Gogh estaba fatal de los nervios y ya veis como se cotiza ahora. ;)

viernes, 14 de mayo de 2010

Acerca del chat y de los dias que cuesta aprovechar el tiempo

Hoy mi tarde noche viene jalonada por una duda, no se si muy metódica o mas bien cotidiana: ¿entro en el chat o me autogestiono la tarde-noche de otra manera? (Y si es así.. ¿cómo?). Creo que os voy a compartir un listado de pros y contras. No se, es como reflexionar en voz alta. Lo bueno del chat es que una charla con gente diferente, vete tu a saber con quien, que te dice lo primero que se le ocurre. Bueno, te puedes hacer cierta idea de por donde va alguna gente, y sorprenderte también. Una de las cosas malas es que me parece que tiene en muchos casos un matiz de pérdida de tiempo escapista para no conocerse una mas a si misma. Como si yo misma me aburriera y buscara entretenimiento, distracción.

Mi experiencia vital de pasar mucho tiempo sola es que cuando se llega al borde del hastío, al borde del agobio, al borde del profundo malestar del no-me-aguanto y se mantiene firme el timón, sin huir ni escapar a todo correr en la dirección de cualquiera, del primero que una encuentre, digo, cuando una permanece fiel a si misma, al otro lado del recodo se encuentra un gran regalo de autoestima. No es sencillo. Pero tampoco es perder el tiempo. Por el contrario, es encontrar la misma esencia de una, es convivir con alguien con quien estamos las veinticuatro horas y que tantas veces nos defrauda o no nos gusta.

Y este permanecer presente y vigil tiene otro gran regalo: la autenticidad. Cuando una busca a los demás como quien busca una muleta o un parche no esta transitando hacia el otro con auténticas ganas de compartir, sino con la angustia de la huida, con una voluntad pocha y amuermada que todo lo encenaga.

Este permanecer firme al timón no está exento de tentaciones. Bajar la guardia y dejarse llevar por la vagancia o por la debilidad es muy sencillo, lo más socorrido. Llevo dos horas paseando a los márgenes de mi flojera, que me incita a meterme al chat. Blablabli, blablabla, pasas el rato, no sacas nada en limpio pero te entretienes. Como poner la tele a ver qué dan. La tele ya no la pongo por poner, me he desenganchado. Pero con el chat todavía tengo conatos de "me agobio, venga, voy a ver que cuenta el primero que me encuentre" cuando se perfectamente que cuando una se agobia es el momento de echar el freno de mano y ser creativa y buscar y buscar el camino que me pueda llevar a aprovechar el tiempo, a que éste fructifique, a llevar una vida plena.

Hay momentos para estar sola y momentos para estar con gente. No descarto el chat, como no descarto la televisión. Pero quiero salir al mundo con una dirección, con una intención y con las manos llenas. Ir dando tumbos entre conversaciones en las que no me interese el interlocutor y simplemente lo utilice para mis fines no me parece ético.

Luego hay otro matiz que no esta de mas tener en cuenta: cuando entro al chat solo me abordan hombres, y las mujeres con las que he intentado hablar, la practica totalidad no tenia interés en hablar conmigo al darse cuenta que yo era mujer.

Entre esta linea y la inmediatamente anterior dista una conversación telefónica muy agradable y provechosa. Al final me he decidido por hablar con alguien a quien aprecio y conozco, no a desparramar mi atención y mi tiempo con el primero que me encuentre. Después de un cómputo general al que le pongo una nota altísima, ahora estoy ya cansada, es tarde y quizas me vaya a dormir. Sea como sea, un dia bonito y bien aprovechado, con un gran final.

jueves, 29 de abril de 2010

Reflexiones tras la conversación con Amaya Atorrasagasti

Hola. El martes estuve hablando largo y tendido con Amaya. Me sentó muy bien. Le expliqué que me pesaba la soledad. Ahora llevo mucho tiempo sola y no me pesa. ¿Qué ha cambiado? En buena parte yo creo que es que me estoy tratando con mucho más cariño, sin exigirme un resultado o unas metas ferreamente establecidas, sino, al contrario, me estoy preguntando: ¿qué te apetece hacer? y estoy discurriendo armoniosa por los cauces de una tarde en la que he pintado mucho y he hecho muchas cosas, pero en la que no he forzado la máquina.
Amaya me explicó muchas cosas que me han dado para reflexionar. Por ejemplo, lo de marcarse unas metas, un procedimiento de trabajo, un proyecto al que vayan confluyendo armoniosamente todas las acciones. Yo todavía estoy reflexionando cual puede ser la meta última a la que dirigirme. Como trabajo para el día a día, creo que el dedicarme fuerte a la ilustración puede ser buen camino. Llenar la mente de imágenes, propias y ajenas, puede muy bien crearme un acervo que estimule y afine mi sensibilidad. El lenguaje plástico es una rama de los lenguajes creativos, que puede muy bien en cualquier otro momento trasmutarse en otra vía de expresión, llámese música, narración, teatro o psicología. Hay caminos que se entrecruzan, y unas fuentes beben de otras... En ese sentido, yo tengo mucha costumbre de utilizar los ojos y es un lenguaje que se me hace conocido. Puede perfectamente servir de camino para explorar el mundo y la naturaleza del ser humano.
Tengo dos facetas básicas que creo que he de desarrollar: la faceta económica, como parte de sensatez y de contacto directo con el mundo, y la faceta de creatividad, como expresión del espíritu y como vía de comunicación y relación. Creo que, sin prisa pero sin pausa, he de procurar imbricar ambas facetas. También creo que no he de dejar de lado la parte lúdica, el disfrutar de todo esto y también encontrar solaces que me hagan desconectar y hacerme unas risas agradables. Tener amigas y amigos y disfrutar de ellas y de ellos es salud.
Por ahora creo que eso es todo.

lunes, 26 de abril de 2010


Hola. Hoy es lunes por la mañana y estoy pintando en el taller. Mejor dicho, estaba pintando, porque el proceso de ir sacando imágenes de la mente me resulta lento y cansado. Si me enfrasco y me embuto en la labor consigo sacar algunas, pero me he dado cuenta que no puedo seguir un ritmo frenético de trabajo sin pagar las consecuencias. Hasta ahora me daba panzadas de currelar a saco y dedicar poco tiempo a contemplar lo que iba haciendo y a reflexionar sobre ello. Era un proceso de: "otra, venga, otra, y otra, y otra más..." sin darme espacio a mi misma para alejarme de lo que hago y respirar entre medias. Da mal resultado: es un proceso de vaciarse tantísimo que luego vienen largos momentos de inactividad y tristeza, de tener que ir generando de nuevo la materia interior de la que se nutre esta imaginación, y me lo paso mal. Tengo que acostumbrarme a la idea de que es una maratón, no una carrera de cien metros. He decidido, luego del último periodo de parón y malestar, que no puedo seguir así, que no es vida, que pintar tiene que ser una actividad lo más placentera posible, no un sinvivir. Se trata de replantearme toda mi filosofía de vida a la luz de las consecuencias de los actos.
Reflexiono acerca del estilo de vida que vivo. Antes me negaba a ser denominada artista, me parecía grandilocuente. Pero creo que lo soy. Que vivo en un mundo que voy modelando pedacito a pedacito con consciencia y paciencia, tomándome mi tiempo para ver por donde voy y compartiendo mis logros una vez asentados y convertidos en algo real. Por ejemplo, la escritura. Ejercicio de plantearse y replantearse los pasos que una anda, la dirección que toma el camino. Ejercicio de explicar y explicarse, de utilizar un juego de espejos para verse una misma y verle al otro, de tomarse el tiempo que se necesite para reposar, para replantearse una hacia donde va, que quiere de la vida, que le apetece dar y que le apetece recibir, sin presiones ni urgencias, con la serena satisfacción de quien se conoce a si misma y se acepta y se gusta. Parece que tendría que estar justificándome a mi misma y diciendo: "bueeenooo... sé que tengo que mejorar, soy imperfecta, solo me gusto en cierta medida, lo siento por decir que me gusto, la verdad es que eso es imposiiible....". Afirmar con rotundidad que me gusto puede parecer obsceno y dar lugar a descalificaciones del tipo: "pues no eres para tanto, pues yo te veo muchos defectos, pues no se de que vas, eres una pagada de ti misma...". Cada cual es cada cual. Hay gente que se gusta a si misma y gente que no se gusta a si misma. Yo me gusto. Es como mi estilo de pintura. Me gusta mucho la pintura de Ingres. Yo no pinto como Ingres. Pero también me gusta cómo pinto yo, le veo la belleza. Es como mi cara. No soy tan guapa como las que salen en las revistas, pero mi nivel de exigencia no es tan alto. Me gusta mi conjunto. En general me pongo buena nota. Me he pedido, me he esforzado, me lo he trabajado y tengo resultados. Eso me da satisfacción. ¿Que tengo detractores? ¿Y quien no? Del uno al cien no estoy en el cien. Siempre puede haber alguien machacón que insista de una y mil maneras que no estoy en el cien. Y de veras... qué manía de encontrarles los defectos a los demás... Total, siempre, mientras estemos vivos, tendremos temas que mejorar y depurar. Pues día a día y sin amontonar el trabajo, que tener que esforzarse más de lo que una buenamente puede solo conduce a bloquearse. Tengo presentes mis errores. Pero procuro que no me bloqueen ni me quiten la autoestima. Es como el dibujo. Cada día aprendo un poquito y trabajo algo. Y día a día ese trabajo se va acumulando y produce resultados. Hay virtuosos que me apasionan y a los que no llego ni a la suela del zapato. Pero bueno, ya he andado un camino y cuando quiero expresar algo con línea se me entiende. Que no sea Cervantes no significa que no pueda utilizar el castellano para comunicar y hacerme entender. Y que no sea la madre Teresa de Calcuta no significa que no sea lo suficientemente buena persona para ser positivamente maja. ¿que tengo que mejorar? Si, rotundamente si. Quiero y tengo que mejorar. Pero por favor, con apoyo, no con detractores.

domingo, 25 de abril de 2010

acerca de la presencia del Amor del Universo en mi vida

Dentro del apartado de vida cotidiana, este domingo se ha presentado introspectivo y pausado. Me he levantado temprano y no he hecho gran cosa, salvo pulular de aquí para allá y reflexionar desde dentro de mi soledad. Miro mi discurrir y me resalta a la vista una abulia, una tristeza y una falta de ganas de vivir preocupantes. Tengo una vida interior llena de pequeñas voces de fantasmas que resuenan dentro de mis sienes llenando de una compañía etérea estas largas horas en las que físicamente solo estoy conmigo misma. Me miro y me pregunto: ¿qué me ata para buscar una compañía activa y llena de dinamismo, por qué no me apunto, como en otras épocas lo he hecho, a un grupo de terapia o a una clase de teatro, y me muevo con otra gente, río, ando y me expreso en común? Triste y sola. Como si así lo pidiese el guión. Como si estuviese preparando algo, radicalmente nuevo, un nuevo paso en otra dirección y estuviese replegada cociendo el guiso que luego podré ofrecer al mundo de un modo más directo y pleno, algo que sea jugoso y bien cocinado y llene de placer y fortaleza a quien lo pruebe.
Confio que nadie me interrumpa, porque me enfada sobremanera que corten esta terrible lucha con lo que de malo tiene el mundo para extraer de las entrañas de la tierra belleza y del universo luz, y para poder juntar ambas y transformarlas en esa pequeña obra de arte que quiero ofrecer, algo pequeño, que quepa en el hueco de las manos, y que cambie esencialmente todo lo que toque. Quiero describir la locura de esquizofrenia con dos pinceladas de color negro sobre fondo blanco, un dibujo simple que exprese, que comunique y que haga entender sin género de duda lo que quiero decir.
Mi locura es que el mundo es feo y es bello y no lo entiendo. Que los tigres son bellos y sanguinarios, que los gorriones comen gusanos y los gatos comen gorriones. Y todos ellos tienen un ser en el mundo indubitable y que me antecede en la creación. No cabe ponerlos en duda. No es que estén mal diseñados. Es que mi cabeza no da para comprender la mecánica de la creación, la causa última de que exista el dolor, la muerte angustiante y terrible, la ira, el mal, la lucha, el odio.... Pongo en duda el budismo con su búsqueda de la paz interior en un mundo donde impera el terror. No es que no se pueda encontrar la paz interior. Es que mi paz interior es como una losa pesadísima, con una tristeza y un dolor muy profundos aparejados. Porque yo como en un mundo donde hay tanta miseria, porque vivo cómoda donde tantos están sin techo. Y quiero crear una belleza muy especial: un pensamiento que modifique esencialmente el modo de observar la realidad de quien lo lea y le haga amar y ser feliz de un modo tal que disuelva el miedo y el dolor y le haga entender la lógica de la Creación. No quiero luchar por un mundo mejor. No quiero luchar. Soy artista. Quiero crear una obra de arte que estremezca hasta la última fibra de todo aquel que se acerque a ella y que le haga musitar "en verdad, la ley del Amor del Universo es grande y comprensible, soy imprescindible para la Creación, y desde donde estoy modificaré de tal modo mi mundo que seré una bendición para cualquiera que me encuentre a mi paso". Creo que mi labor está en crear esa comprensión, en traer esa luz que tengo la oportunidad de ver. Tengo muchísima necesidad de creer por mi misma en esa ley del Amor del Universo, porque mi experiencia es que tantas veces he estado a merced de mis propias fuerzas y mi ánimo ha flaqueado por angustias y desesperanzas terribles que me hacen dudar del Amor. Vanas y bellas palabras los bálsamos para el alma que apenas rozan la epidermis cuando yo necesito que todos los jugos de mi alma se trasfundan de la esencia del Amor de Dios y que pueda entender y saber sin ningun género de duda que Dios nos ama a mi y a cada ser de todos los mundos y que nos ofrece a todos sin excepción lo mejor. Mi alma está en lucha y rebelión. He perdido la paz de espíritu porque no creo en Dios. Bueno, creo y no creo. Sigue siendo primavera, y las plantas siguen brotando y se escuchan los pájaros. Hay esperanza de que pueda llegar a entender. Pero necesito comer al amor de Dios como quien come el pan del mediodia. Y me niego en redondo a comerle a Jesucristo, me parece una iniquidad. No quiero comer un trozo de la carne de nadie. Quiero comer directamente el amor, como quien bebe agua y sabe que al agua no le hace daño que la beban. Quizás "comer" no sea la palabra mas adecuada. Soy de tres dimensiones, y como y toco. Al referirme con palabras de tres dimensiones al amor de Dios quiero decir que no sé qué hacer con mi materia, que si fuera espíritu incorpóreo sería mas fácil todo. Que la vida me pesa y que no la disfruto, que deseo salir de mi misma en una suave efusión de amor y poder reconocerme en los demás viviendo una alegría plena y llena de luz, donde la materia y el espíritu se confundan en generosidad y amor por la vida. Que no es cuestión de poner un parche y comprarme un perro o un gato para estar acompañada, porque es con seres humanos con quien tengo que llegar a tener esta comunión espiritual y vital, por difícil que me esté resultando. Soy testaruda, y sé que se puede. El camino hacia Dios en estas tres dimensiones son mis hermanos humanos, y estoy firmemente convencida que lo que hay que compartir es la luz del corazón, la fibra de belleza que nos hace hijos de La Vida y capaces de la ternura y de la alegría.

sábado, 24 de abril de 2010

La vida cotidiana, la inspiración y los escollos insalvables.

Después de comenzar hablando de la esquizofrenia con mucho ímpetu y llena de ardor, ahora, al de un mes de comenzar el blog me encuentro algo perdida, como confusa: ¿por qué definirse por una circunstancia coyuntural, por algo que marca colateralmente mi vida, y que no pasa de ser una característica de ella, pero que ni con mucho debería de ser su eje primordial?. Es como decir que entro dentro del subconjunto de personas con ojos azules o de metro y medio, algo que sin lugar a dudas forma parte de mi persona, pero de lo que no me apecibo con urgencia. O quizás mejor quepa decir que desde que recibo la retroalimentación que, felizmente, he recibido gracias a estos escritos, me he "desproblematizado" un tanto. El punto de vista está variando, y lo que antes se me presentaba con el apremio de la problemática sin resolver, ahora lo observo como una circunstancia que me jode, vale, pero que puedo obviar al hacer una definición de mi misma. Allí donde la esquizofrenia linda con la vida cotidiana puedo encontrar alguna desazón. Pero salvo en esos terribles momentos en los que estoy volviendo a casa después de un día ajetreado y mi capacidad de resistencia topa con el cansancio y el tapón de mi cabeza se salta, difundiendo mi consciencia mas allá del ámbito de mi propio yo y haciendo sentirme insegura, temerosa y angustiada, salvo en esos terribles momentos, digo, en los que mantengo a duras penas la calma hasta que la llave descansa en la cerradura de casa y yo puedo suspirar tranquila sabiéndome protegida por unas paredes que acogen esas murallas barridas por las tempestades que parecen las paredes de mi cráneo, el resto de mi tiempo discurre por los cauces que podría discurrir cualquier vida de mujer sola, a expensas de sus propias fuerzas, con una vida interior que sube y baja en estados de ánimos gobernados por unos biorritmos cambiantes a causa de los cuales unas veces me siento plácida y reposada, y otras veces me estremezco en un alma atormentada por esas angustias de primer mundo en las que hay qué comer y qué vestir y donde dormir, con lo que, y como es obvio que las penas con pan son menos, no me quejo, respiro hondo y aguanto el tirón hasta que la tempestad de ánimo amaine.

He recibido opiniones que me explicaban que el poner en internet escritos y notas era una apuesta arriesgada, que quien sabe lo que puede pasarle a una por hablar en voz alta y decirle al mundo lo que lleva una dentro. He estado reflexionando acerca de ello. La verdad, por lo que me conozco por dentro, no tengo miedo en decir lo que digo, es mas, me hace bien que la gente de mi entorno mas cercano, y la gente inopinada que aleatoriamente tope con este blog pueda leerme. Necesito comunicarme y darme a conocer. He estado muchísimos años meditando callada y haciendo introspección para acabar de pulir mis reflexiones y mi manera de ser, ahora necesito contrastar lo que soy con los ojos de los demás, en un intento de andar en la dirección de los otros, de insertarme en el mundo no como la persona callada, meditabunda y problemática que hace arte para tratar de explicar su difícil mundo interior, sino para coger el papel que necesito tomar dentro de la vida, para hablar de lo que llevo dentro no con palabras a correvuela, que apenas expresan superficialmente una visión de conjunto del maremagnum de sensaciones, reflexiones y pensamientos que he ido cocinando todo este tiempo. Soy profunda y soy dificil, soy compleja y tengo muchos matices, y es la palabra escrita la que refleja en su riqueza mas reflexiva toda esa variedad. (me acaban de llamar por teléfono dos veces seguidas y me han desconcentrado entera. Me fastidia un monotonazo. El tener que pasar de registro, y estar dentro de mi desgranando algo que me parece importante y que me atañe de un modo muy íntimo, y pasar necesariamente a un tono amable, cordial y cotidiano me enfada y me remueve mucho por dentro, me cuesta volver a hallar la palabra adecuada, el tono que estaba logrando, el hilo argumental a la narración de la historia de mi alma)
No hay caso. Estoy frustrada, muy enfadada y he perdido por completo el hilo de lo que estaba diciendo. Estaba en la cámara de los tesoros, y me han arrastrado afuera de un viraje y cerrado la puerta de un portazo. La filosofía y la intropección es un mundo apasionante y lleno de regalos, y exige para su desarrollo mucha paz mental, un entorno intimista, un proceso de aproximación pausado en el que se va mimando la palabra hasta que ella te desvela sus secretos. Llevaba todo el día aproximandome a este momento, discurriendo suave por el cauce que desembocaba en este escrito, y cuando he llegado a la fuente de la que tanto ansiaba manar la vida me ha puesto un tapón, un escollo insoslayable que me ha cortado por completo la inspiración, que quien sabe cuando tendrá oportunidad de volver a asomar y dejarse ver.
Dejaré aquí este escrito antes de ponerme de peor humor. Lo siento, lector, si te estaba explicando algo que ha quedado truncado en un muñón de pensamiento. Quizás en otro momento tenga oportunidad de retomar esta historia de las entretelas que te hable un poco mas de mi.

martes, 9 de marzo de 2010

De lo poco maja que puedo llegar a ser si me doy rienda suelta

El escribir es un ejercicio de introspección curioso. Una se sienta delante del ordenador o del papel y pone en orden sus ideas. Reflexiona acerca de si va a contar algo, y, caso de que así sea, el prisma, el enfoque y el tono con el que va a urdir e hilar su narración. Repasando los temas de los que podíamos departir en este encuentro me ha venido a las mientes la conciencia de enfermedad otra vez. Hace una semana decía que era como comulgar con ruedas de molino. Creo que no ha quedado muy claro por qué. Y es un tema importante. Estoy en la convicción de que me lee algún profesional de la salud que otro, y lo más común en sus entornos es gritar con voz estentórea: "¡anatema!. ¡anatema!" cuando alguien les toca uno de sus dogmas más inamovibles. Y el silogismo: quien toma medicación está enfermo, toma medicación luego está enfermo es algo que forma parte del corpus básico de creencias de alguien de este entorno. (a mi entender, al menos).

A mi no me gusta que me obliguen a hacer cosas que no me explican bien, que no comprendo o que no me parece que son así. Tampoco me gusta que no tengan en cuenta mi opinión, que me ninguneen o que consideren que lo que digo es algo sin ninguna base, una solemne tontería. Por respeto a mi misma. Soy una persona razonable, y no me gusta que me impongan las cosas a la fuerza. Me gusta que me las expliquen y me convenzan. Sé de la correlación causa efecto en el mundo material. Aunque filosóficamente ha sido puesto en solfa mas de una vez, en la vida cotidiana, parece obvio que si pongo a calentar un cazo con comida en la cocina, el cazo se calienta, y si me abrigo pasaré menos frío. Vale. Según eso, puedo colegir que si, que la medicación hace su efecto y que hay una relación entre tomarme una química sintetizada en un laboratorio de unos modos que me da escalofrío pensar como la han podido sintetizar, y mi estado actual de conciencia, en el que estoy centrada, vigil, consciente y cotidiana. Tomado a la ligera podría resultar obvio, el tomarme de por vida una sustancia extraña para que se equilibre un organismo que me han asegurado que está enfermo, carencial, que no funciona bien ni, según el estado actual del conocimiento, nunca lo hará.

Por un lado, soy inteligente, gracias a Dios. Si hace veinte años no existian en el mercado los ordenadores y ahora ya te cuento lo avanzados que estamos, si cuando nací yo no habia televisores y cuando mi abuela era pequeña no habia luz electrica en su pueblo, no me creo que mi organismo tenga que estar mal de por vida por un determinismo... que puede perfectamente ser producto del desconocimiento de como controlar unas energías internas del organismo para que sean socialmente aceptables sin interferir en una vida cotidiana sin mayor alharaca. Por de pronto me he dado cuenta que si escribo y hago arte depuro lo que de malo pueda haber en mi naturaleza. Y alguna vez que he dejado de tomar medicación y he tenido un brote me he dado cuenta que salia a borbotones todo lo que llevaba dentro sin la cortapisa que te impone una represión internalizada de los impulsos mas asociales. La verdad, no ha pasado de ser un poco borde y de que algún amigo haya decidido que me den dos duros y que soy persona non grata. Me da pena el no ser maja siempre, y la verdad es que el tomar medicación es un precio que tengo que pagar para ser socialmente bastante impecable. Creo que si no hubiera caido enferma (por llamarlo de algún modo) y hubiera tenido una adolescencia no sobreadaptada, sino que hubiera sido todo lo borde que me hubiera dado la gana ser, hubiera sido una persona mucho menos "maja" de lo que soy ahora.... y mas que posible hubiera tenido otra vida muy diferente. Creo que estoy dando una especie de salto de trapecio, una especie de volatín hacia un deber ser por encima de las posibilidades reales de lo que en un cien por cien de todos mis impulsos vitales podría llegar a ser. (qué lioso suena esto). En defintiva, que con una muletita todos los malos rollos que me salen me los trago hacia dentro y todo el mundo comenta "¡qué maja es Arantza!". Creo que no soy tan maja. Que tengo un superyo artificial que me hace ser asertiva mas allá de mis bordes instintos primarios de adolescente pasada de fecha. Y que tengo que tragar ese aditamento artificial de por vida porque vivo en una ciudad rodeada de gente haciendo cosas cotidianas entre gente cotidiana. Vale. De sentido común. Nadie quiere tener una vecina de ciudad que de una mala contestación, es preferible encontrarse alguien plácido y que sonría, mucho más agradable.

Es cuestión de paciencia. De tener un cierto porcentaje de pasotismo con el daño hipotético que le pueda hacer a una que una sustancia quimica le descompense por dentro constantemente el normal equilibrio del organismo, que trata de armonizarse por su cuenta y una sustancia extraña no le deja. De decir: mira, habrá que fiarse, sin mucha fé y sin muchas ganas, la verdad, pero con la suficiente dejadez como para no ser estricta ni nerviosa, con pachaza, viviendo un dia a dia relajado, mira, que mas vale el tomarse unas pastillas que total, te las tragas y ya está que te pinchen una inyección intramuscular que duele horrores... No se, se trata de negociar con lo inevitable, con un a modo de destino que tiene que ver con lo que tantísima gente tiene de argumentación básica en sus vidas: "no me des problemas, no quiero ni oirte, paso de ti, por mi como si te pasa cualquier cosa, me das igual, solo quiero ir a mi propio beneficio, no me importas para nada". Y de mientras lo escribo y vosotr@s opinais, lo leeis y lo pensais, y con eso salgo de mi misma en un plano en que está admitido el explayarse y el sentirse acompañada por dentro, que es la compañía que me hace sentir más plena.

domingo, 7 de marzo de 2010

Acerca de la comunicación, de la palabra escrita y de mi manera de entender la vida

Me han contestado a la primera entrada dos personas. La verdad, es muy muy agradable hablar y que alguien la lea a una. Y que la conteste. Yo siento muchas, muchísimas ganas y necesidad de comunicarme. Y no solo de palabra. Las conversaciones son directas y pueden salpimentarse de gestos y miradas, de movimientos y actitudes, he ahí su riqueza. Pero la palabra escrita... es otra cosa. Tener tiempo para redondear el término adecuado, con el circunloquio pulido y medido hasta que exprese diáfano el pensamiento. Volver atrás y releer y saber que, a veces para bien y otras para mal, no volará, y que una ha de ser responsable de estas hormiguitas de negro sobre blanco para que contribuyan a crear belleza conceptual y mejorar el mundo.

El blog se titula Esquizofrenia, arte y vida cotidiana. Creo que este es el apartado de la vida cotidiana. De lo que tengo en común con el otro 99% de la población, los que no tienen la etiqueta de cabeza pocha. De esos pequeños momentos en los que una está abrigadita y con la calefacción en la cocina y agradece tener silla, agradece el respirar con normalidad y las dos aletas de la nariz destaponadas, agradece tener pan en el frigorífico y agua en el grifo, agradece tener dos ojos, y dos oídos, y diez dedos en las manos (y que se muevan bien). Hoy es un momento en el que empiezo a hacer un listado de mis bendiciones y me doy cuenta de que tengo muchísimas. Esta mañana he estado en un cursillo sobre resolución de conflictos. Y me ha alimentado el alma el escuchar de la boca de otro ser humano que todos tenemos corazón, que todos tenemos sentimientos y que quien se comporta con rabia o hace daño es porque sufre, porque no está bien, porque algo le pasa.

Quiero creer en la bondad, en el amor, en la capacidad de dar y recibir cariño, en la generosidad, quiero creer con todas las fuerzas. Hay días que veo el azul del cielo, merce, y digo, "azul, vale." y veo las nubes y digo "pues serán unos borregos super chulos pero no estoy de humor" y estoy triste y todo es grisaceo en mi corazón. Que con el gris se hacen unos dibujos al carboncillo super entonados y que quedan preciosos, no te digo yo que no. Y que está Kafka, que escribía muy muy bien, y está Nietzche, que aportó tanto, y tantos poetas que cantan su tristeza al viento y la convierten en belleza... y sé que no somos monocordes, y que todo forma parte de la vida, todo tiene su lugar, y que una cara de la moneda implica la otra, la felicidad y la tristeza son las dos facetas extremas de los gradientes del estado de ánimo, vale... Pero mira, hay veces que la filosofía del pasado se me queda muy grande. Hay veces que hecho de menos a un amigo y no se nada de el desde hace meses y me quedo triste mirando su foto. Y os cuento todo lo que le escribía a él, como quien necesita buscar interlocutores que disfruten con la danza de hormigas, con la procesión de hormigas, con la búsqueda infatigable de mis hormigas por encontrar... algo que las alimente, una palabra, una sonrisa, un comentario, un pensamiento.

Decía una amiga que buscaba vida inteligente. No se si es exactamente mi definición, pero la entiendo. Busco hablar e ir mas allá de lugares comunes y temas trillados, mas allá de los tópicos y de la función fática del lenguaje (las "conversaciones de ascensor" que no articulan nada salvo lenguaje vacío de significado). Busco dar algo valioso, que solo yo puedo dar, y que nace de mis vivencias y de mi manera de observar la realidad. Busco recibir respuestas. Conversar del alma, del mundo y de la vida tal como se puede entender en toda su amplitud y complejidad, cada uno desde donde está.

Busco amar y crecer en amor. Vivir con sabiduría y consciencia. El arte y la escritura creo que pueden ser buen camino. Por de pronto, ahora me releo y creo que puede quedarse escrito, que no desmerece ni resulta enfadoso. Os dedico mis palabras con una mirada de simpatía y una sonrisa. Seguimos en contacto.

martes, 2 de marzo de 2010

Reflexiones sobre las "voces" y sobre la conciencia de enfermedad.

Desde por la mañana aquí estoy, escribiendo en un confesor que es también una ventana abierta al mundo. ¿Qué es la esquizofrenia? Es curiosa la contestación. Tengo dos. La socialmente admitida, la que te enseñan que has de decir, repetir hasta la saciedad y creerte a pies juntillas, la que es como comulgar con ruedas de molino: la que llaman conciencia de enfermedad. Luego tengo otra contestación, íntima, que no explico a casi nadie, que me vertebra en mis miedos y en mis momentos difíciles, la pequeña certeza cotidiana frente al misterio. Es mitad mística mitad mágica, una explicación de lo que llaman "voces" que va mas allá de la crasa materialidad de la medicación (que dicho sea de paso no me impide para nada seguir teniendo las visiones paranormales que tengo) y que me hace de brújula en mitad de un océano desconocido, sin saber nadar y en barco ajeno.

Tengo en cartera un libro cuanto menos curioso: las "memorias de un neurópata" de Daniel Paul Schreber. Bueno. El señor debia de tener un universo propio. Al parecer es un libro señero, fundamental para entender las vivencias de un esquizofrénico y llegar a comprender las terribles delusiones de un alma enferma.... en fin, como suenan a pamplinas. El bueno de Schreber me da la sensación de que trató de explicar lo mejor que supo su mundo. Luego los psiquiatras y especialistas de la mente hacen su labor diseccionando, analizando y etiquetandolo todo. Supongo que los exploradores del siglo XIX que hacían viajes a lejanas tierras y trataban de glosar las costumbres de aquellas razas que se les hacían tan extrañas darían visiones tan peregrinas y llenas de prejuicios como los escritos que una se suele encontrar acerca de la esquizofrenia en las fuentes de las que he bebido. (y mira que he buscado información...). Es dificil explicar lo incognoscible con palabras que una apenas puede manejar sin ser literata ni poeta.

Por ejemplo... ¿qué es una "voz"? Una vez lo expliqué de un modo que consideré facilmente entendible: del mismo modo que un teléfono movil suena sin ningún hilo que lo conecte a nada, lo coges y hablas, y no te extrañas para nada porque te hable una voz desde dentro de un aparatito.... ¿por qué la cabeza no va a tener la facultad de ser una especie de teléfono móvil y tener telepatía con otras entidades, llamense espíritus o seres encarnados que fluyen de un modo sutil y a veces inconsciente para darnos sus mensajes? No debió de ser tan facilmente entendible, porque la terapeuta a la que se lo expliqué me preguntó con mucha alegría: ¿y te suena el timbre de llamada, como en el teléfono? Pues no, no me suena ningún timbre. La telepatía no es un teléfono movil, aquello no pasaba de ser un ejemplo para que me entendiera más facilmente y para que no se le hiciera tan extraño el hecho de escuchar una "voz". La verdad, yo cuando hablo con ella de tu a tu y con mi boca de carne no la toco el timbre de llamada previamente. La telepatía no es una cosa extraña de mentes desvaídas y llenas de insania.... La telepatía es que te hablen por dentro. Como tenemos oidos y oimos nadie pone en tela de juicio el que podamos escuchar por el aire las ondas sonoras que emite la garganta del interlocutor. Si lo normal fuera ser sordo, lo raro sería oir con los oidos, y entonces quien oyera se las vería y se las desearía para tratar de explicar como percibe las ondas sonoras. Y ya podía ir teniendo mucho vocabulario y mucha imaginación y mucha capacidad persuasiva, que a poco que se explicara con poética poco elaborada lo tildarían de raro cuanto menos. Pues con la telepatía ocurre parecido. Decía Einstein o nó se quien que solo utilizamos un diez por ciento de todas las capacidades del cerebro. Que el resto lo tenemos dormido. Pues creo que es un proceso de evolución en la psique humana el irse desplegando en todas sus capacidades a medida que se va pudiendo. No digo que sea sencillo. Si no te lo explican, si no te dejan desarrollar tus capacidades con normalidad, si te amedrentan y te tachan de loco... te truncan en un crecimiento que podría perfectamente ser armonioso y desembocar en una mayor capacidad de influir en el medio y de crecer como ser humano, en beneficio de todos. Quiero dejar claro que desde mi vivencia y mi experiencia, y después de veinte años de mucho miedo y de vivencias a veces muy dificiles, he llegado a la conclusión parcial de que hay gente que me habla, que esas "voces" que la literatura psiquiatrica supone producidas por la mente del esquizofrenico no son tal constructo sin refrendo de la realidad. Es una realidad sutil, de base energética, impalpable, inaudible para terceros. Forman parte del mundo interior, de las vivencias más íntimas que dificilmente se pueden compartir. Pero no son algo raro en realidad, como no es algo raro la realidad del diálogo interno o de la reflexión o de la planificación o de la visualización para lograr nuestros objetivos. La telepatía es como abrir los ojos y ver, un movimiento natural. Supongo que al principio de su vida, cuando el niño abre los ojos por primera vez y observa con ojos nuevos la cantidad de estímulos nuevos que se le presentan, flipará mucho. Por suerte, no puede hablar y está todo el día acostado y durmiendo mucho, así que su acomodación al mundo, aunque a veces será traumática, es progresiva. En la esquizofrenia a mi la puerta se me abrió de golpe. De golpe. Y me asusté. Y se asustó todo el mundo alrededor mío. Esto es como un terraplén. Te dicen de todos los colores y maneras que estás enferma y te tienes que tomar una medicación. Y al menos en mi caso no me daba la gana. Sabia que me pasaba algo, que estaba rara, me asaltaban muchas voces que no sabia de donde venian, las energías del cuerpo me subian y me bajaban, desestabilizandome entera... Hace veintiun años que tomo unas pastillas que, aunque no cercenan por completo mi capacidad de relación con el medio, si la truncan en lo que podría llegar a ser. Es como jugar con la baraja española por obligación cuando una esta desando jugar al poker y hacer escaleras de color. (esto es un ejemplo que trata de explicar mi frustración. No se trata de que tenga una mente que se vaya por los cerros de Ubeda. Es dificil utilizar un lenguaje denotativo constantemente para explicar al modo científico o al menos discursivamente plano cuando la imaginación bulle en metáforas e imágenes. Creo que los ejemplos son buenos para aclarar los conceptos, y dan un toque de color a los textos. Hacen que el ensayo discurra hacia la literatura en un camino mas amable.)

Bueno, pequeño blog. Por hoy suficiente, que tengo que marchar. Mi intención es constituir una humilde brújula para explicar desde dentro unas vivencias que, bien meditadas, no son para nada tan extrañas como las pintan los prejuicios y el desconocimiento. Si tengo que jugar con las cartas que me obliga la sociedad, porque es obligatorio, jugaré. Procuraré hacerlo con sabiduría y discernimiento.

Inicio este blog junto con una tarde de angustia (... pues, ya ves.... apasionante...)

Hola, blog. Hola, lectores de blog. La verdad, llevo una temporada como para echar cohetes. Dicen que todos tenemos malas temporadas. Que a todos nos pasan por dentro depresiones mas o menos acusadas, que el no tener trabajo es común en estas épocas, que con los cuarenta se vive una crisis de crecimiento, que la soledad es el mal de nuestro tiempo. Fabuloso. Mal de muchos... epidemia. Si a eso añado que tengo el corazón hecho trizas, me doy cuenta que el contarle mi vida a este blog puede ser un desahogo lleno de matices... que se puede agradecer mucho. Cuanto menos será una soledad en cibercompañía...

La verdad, si miro lo bueno, tan mal no me va. Prefiero ver la botella medio llena. Pero que quieres. Suspiro por tener mas compañía que la que tengo... compañía que me quiera, me apoye y me escuche, que me trate bien y me valore, sin que sea un profesional al que le pagas para que te haga caso. También suspiro por ser mas útil de lo que soy. A veces pienso que mi vida es una excusa de cursillos y talleres de pintura que me monto por no afrontar la realidad de una pensión de invalidez y una minusvalía. Me veo inútil y totalmente prescindible en un mundo en el que sobro salvo para que me miren con conmiseración y lástima. Lo más puedo ser un conejillo de indias que escribe bien y que algún terapeuta puede utilizar para ponerse una medalla de evolución exitosa de la enfermedad... cuando la realidad es que ni exitosa ni gaitas. De acuerdo, vivo sola y me manejo, cocino, friego, limpio, voy limpia y arreglada, hago algo como por ejemplo pintar... pues mira tu que bien. Vamos, que no soy un desastre desastroso.

Y sin embargo a la altura del pecho el corazón me hace un hueco y me da muchas ganas de llorar.

Paso mucho tiempo sola. Dicen que la soledad forja al ser humano. Yo me pongo un velón de color blanco y le hablo a Dios. Bueno, no se si llamarle Dios, o Diosa, o Amor Universal, o Gran Espíritu, o Universo o Vida o de mil y otras maneras como han llamado las diferentes culturas a ese Gran Misterio que hace que respiremos y nos lata el corazón, que exista todo y que seamos seres vivos entre seres vivos. Le hablo y le pido ayuda. A veces de modo desesperado, como esta tarde. No quiero suicidarme. Me parece que tengo una muy buena oportunidad de crecer, de ser el ser vivo que puedo llegar a ser y que en realidad ya soy. Pero me cuesta muchísimo vivir. Por ejemplo, ahora escribo porque me he autoimpuesto la tarea de compartir mi vida interior como camino para conseguir una mayor comunión, hipotética pero plausible, con alguien o alguienes que me lean. Me gustaría disfrutar. No disfruto casi nada. Incluso cuando sonrío, y sonrío muy a menudo, no tengo la plenitud de gozo que se que puedo llegar a tener. Apenas tengo un atisbo de paz interior. Pero sin alegría. Y llevo así mas de dos años...